El arte de contar cuentos data de hace miles de años, aunque la mayoría de los que los cuentan no conocen cómo empezó. Hace tan sólo unos cuantos años que se han descubierto sus orígenes. En 1940 un grupo de chavales descubrió en las Cuevas de Lascaux (Montes Pirineos) una serie de pinturas de animales extintos. Más de 2000 de estos dibujos (la mayoría de animales) fueron dibujados por los primeros pobladores del lugar. La mayoría de los animales no pudieron ser identificados, pero más de 900 son identificables, y entre ellos se encuentran toros, bisontes, pájaros e incluso rinocerontes. Además aparece una figura humana en las paredes del a cueva. Los científicos y expertos en folclore que han estudiado estas pinturas afirman que una de las composiciones en concreto contiene elementos narrativos (¡un cuento!). El carbono fecha las pinturas entre el 1500 y el 1300 adC.. Se cree que la cueva era utilizada para rituales mágicos y otros relacionados con la caza. Cualquiera que haya sido su uso, parece evidente que los cuentos y su narración se remontan a épocas muy tempranas.

Las evidencias históricas de los comienzos del arte de contar cuentos datan de la antigua Mesopotamia. Los argumentos giraban en torno al relato épico de Gilgamesh y se transmitían de forma oral, de tal manera que seguramente había cientos de versiones antes de que la historia se grabara en arcilla y se cociera en el 700 adC. aproximadamente. también pueden encontrarse talladas en piedras para que todo el mundo pudiera leerlas Se piensa que en la antigua Mesopotamia se seguía transmitiendo las historias de forma oral, manteniendo así vivos los cuentos y las historias vivos. Asimismo resulta interesante para todos los estudiosos del Antiguo Testamento observar que tanto en la historia de Gilgamesh como en el Génesis se incluyen un relato sobre la creación que transcurre en el mismo jardín, e incluso se habla de un diluvio y que ambos relatos datan de una época anterior a la redacción del Nuevo Testamento.

Uno de los restos más antiguos del arte de contar cuentos es el Papiro de Westcar, de la cultura egipcia. A través de los antiguos egipcios sabemos que tres de los hijos de Khufu (Keops), el gran constructor de las pirámides, entretenían a su padre con sus cuentos. Se cree que esto tuvo lugar en algún momento entre el 2000 y el 1300 adC. Las escrituras muestran cómo uno de los hijos contaba un cuento sobre magia, otro las hazañas de los ancestros de Khufu y otro un cuento moderno. Esta es la prueba de que el arte de contar cuentos existía en aquellos tiempos y presupone la idea de que los cuentos se utilizaban como forma de entretenimiento, de comunicación y de culto.

Sabemos también de la importancia de los cuentos en la historia de África y, aunque los griegos reclaman para sí las fábulas de Esopo, lo cierto es que las teorías apuntan a que proviene originalmente del norte de África, Etiopía u otro país del norte de África o una de las islas cercanas al continente africano del mar Mediterráneo. Esopo era un esclavo conocido por su gran habilidad para contar cuentos y fábulas que se han transmitido a través de generaciones y por crear otras que han sobrevivido hasta la actualidad. Si bien se sabe que Esopo vivió cerca del 550 adC., sus cuentos no llegaron a escribirse hasta el 300-250 adC.

Contar cuentos ha servido a los adultos para trasmitir sabiduría, conocimientos y cultura a través de generaciones ya antes de que empezaran a transmitirse por escrito. Un buen ejemplo de la transmisión de historias a través de generaciones son los relatos épicos de Homero. Datadas originalmente cerca del 1200 adC. las historias se fueron transmitiendo una y otra vez hasta el 700 adC., cuando los griegos desarrollaron la forma escrita de su lenguaje. Esto demuestra que los cuentos sobreviven a base de volver a contarlos, de hecho los cuentacuentos modernos siguen contando las historias de la Ilíada y la Odisea.

Puede observarse el mismo comportamiento en la China y la India, donde los cuentos más antiguos aparecían en forma escrita años después de ser creados. “El arte de contar cuentos era una de las muchas habilidades del Yu, del encargado del entretenimiento de las cortes feudales, durante la Dinastía Zhou (1122-256 adC.)” (The oral tradition of Yangzhou Storytelling, 1996). Este hecho está documentado en fuentes que unen el arte de contar cuentos en China a épocas anteriores a la Dinastía Han (206 adC.-220). resulta interesante el dato de que los cuenta cuentos a menudo realizaban sus espectáculos en el mercado o bazar. Una fuente afirma que estos artistas dependían de sus bocas para comer, en el sentido de que se les pagaba por sus cuentos. Las historias épicas budistas en China y el sudeste de Asia incluyen el pinghua-narración sin música; y el tanci- narración con música. Los cuentos a menudo se narraban por pasajes con pausas para la música, el humor y la poesía. En la época de la que hablamos, un cuento podía tardar tres meses en ser contado, en sesiones de una hora cada día.

El teatro de sombras (cuenta cuentos con marionetas de papel) en india se basa desde hace mucho tiempo en narraciones épicas hindúes sobre el dios Rama. Los cuentos favoritos se incluían en el Ramayana, que se escribió por primera vez en sánscrito en el 1500 adC. Dicho relato épico está compuesto por 25000 pareados atribuidos al poeta Valmiki alrededor del 1500 adC. que los artistas convirtieron en relato. Los cuenta cuentos contaban el Ramayana por todo el sudeste de Asia. Los cuentos de Panchatantra son más relevantes para los cuenta cuentos modernos. Son una colección de cinco libros llenos de cuentos que fueron escritos y narrados por Vishnu Sarma cerca del 300 adC. Los cuentos de Panchantra son fábulas sobre animales contados en prosa y en verso. Los cuentos tenían el objeto de servir para la educación de los tres hijos de un Brahmin sobre cómo tratar a las personas. Cada cuento tiene una moraleja y trata sobre temas como el amor y el odio, la compasión y el ingenio, la valentía, la cobardía, la avaricia y más.

El arte de contar cuentos tuvo una función importante en América. Al igual que en el resto del mundo, América cuenta con sus cuentos sobre la creación, diluvios, hechos heroicos y todo tipo de sacrificios. Los jesuitas consideraban paganismo el registro de la mayoría de los cuentos. Dentro de los esfuerzos por convertir a los nativos de América central y del sur, los sacerdotes quemaron todos los relatos condenados y destruyeron las tocas en las que estaban escritas otros cuentos. A pesar de eso, la tradición oral de contar cuentos sigue viva alrededor de los fuegos del campamento y el cuenta cuentos sigue siendo una figura importante en la cultura de los nativos americanos.

Paula Lara Domínguez

Docente y traductora 

paulalaradominguez@gmail.com

(+34) 655301305

laratranslations.webnode.es

 

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