Julio César Santoyo ha estudiado los rasgos que definen la traducción del siglo XIV en la Península, determina este autor la necesidad de catalogación y análisis de las traducciones realizadas en esta centuria, así como también demuestra la proliferación y variedad que la actividad traductora adquirió, cosa necesaria para comprender en toda su extensión el desarrollo, mejor estudiado, que se experimenta durante el siglo XV. Santoyo señala un cambio de intereses por parte de los traductores- o de quienes encargan las traducciones- que contribuye en no poca medida a explicar la diversidad que se da en cuanto a lenguas, obras y lugares en los que se traduce, para llegar, finalmente, a las conclusiones que citamos a continuación:

1. Que durante el siglo XIV se traduce abundantísimamente, sobre todo en Cataluña

2. Que esta creciente actividad traductora no se centra ya en una corte ni depende del patronazgo real, sino que aparece descentralizada y dispersa por toda la geografía peninsular.

3. Que por esta misma dispersión la traducción se consolida en todas las lenguas romances.

4. Que durante este siglo desaparece el predominio del árabe como lengua origen y los textos árabes de siglos anteriores se ven ahora sustituidos por textos mayoritariamente griegos o latinos.

5. Que a través del aragonés se inician las traducciones del griego.

6. Que se inicia también al término de este período la reflexión y crítica traductora; y

7. Se inician las traducciones de otras lenguas romances; comienzan las traducciones intrapeninsulares.

El abandono del árabe como lengua de partida es entendido como una muestra o voluntad de europeización; no obstante, no debemos olvidar que fue precisamente aquella lengua la que, como sostiene Menéndez Pidal,sirvió en muchos casos de eslabón entre la cultura clásica y la peninsular, sobre todo en lo que se refiere a las obras y autores griegos. En dicho abandono inciden también hechos de carácter histórico,como la cada vez menor presencia de los árabes y su cultura en la Península y otros de carácter lingüístico, ya que las lenguas romances van consolidándose como lenguas formadas, sobre todo en los siglos XIII al XV y, obviamente, a dicho proceso contribuye, y mucho, la traducción. También podría añadirse que los cada vez más frecuentes viajes a Italia por parte de nobles y representantes de las cortes peninsulares son un factor decisivo no sólo del intercambio cultural sino de cierta sintonía prehumanística cuya inspiración se advierte consolidada en el Trecento y el Quattrocento.

Fuente: Aproximación a una historia de la traducción en España. José Francisco Ruíz Casanova

Paula Lara Domínguez

Docente y traductora 

paulalaradominguez@gmail.com

(+34) 655301305

laratranslations.webnode.es

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