El relativismo de hoy- afirma Ricardo Yepes (2001)- está en parte fundado sobre un falso dilema entre una supuesta verdad absoluta y la libertad.  La verdad auténtica es universal, pero no absoluta. Son dos cosas completamente distintas. La primera es una verdad acumulable òpr muchos, porque pertenece a todos.

Los relativistas suelen imaginar que toda la verdad universal es profesada como absoluta, siendo así que la una es abierta, y la otra cerrada, la una admite y reclama sucesivos enriquecimientos, y la otra carece de todo progreso y mutación.; aquélla se enriquece a lo largo de una historia de descubrimientos intelectuales, ésta conforma como un molde la mentalidad del que la posee.

El relativismo es, en sí mismo, una contradicción “in términis”. Porque si todo es relativo, el propio relativismo será también relativo, es decir, puede no ser lo que dice ser y, en consecuencia, puede existir la verdad objetiva.

Curiosamente, a la postre el relativismo se convierte en un dogmatismo inflexible, también contrario a la verdad. ¿Qué son, si no, las afirmaciones de Bateston, Maturana y Varela? Auténticos dogmas relativistas intocables.

Para aclarar los conceptos, hemos de partir de la base de que el término realidad equivale a lo real, la totalidad de lo que es. Abarca, pues, no sólo el conjunto de los entes materiales, sino también el de los seres espirituales, las ideas, los valores, las sustancias y los accidentes.

La realidad no puede ser identificada con, o inducida de, un tipo determinado de entidades o cosas; entonces se tendría un monismo distorsionado de la realidad, que sería materialismo si sólo toma como realidad las ideas o la razón, etc. Éstos serían tipos de realidad, pero no toda la realidad; están lejos de la actitud realista que trata de conocer y comprender la realidad tal y como es.

En consecuencia, el realismo forma familia con las palabras “real” y “realidad” y, como éstas, procede del latín “res” (cosa). Se designan con él las actitudes  que, en distintos planos de la vida humana, subrayan el valor de las cosas por sí mismas, la primacía de lo real, entendiendo por tal lo-en-sí, con anterioridad y al margen de la relación cognoscitiva y operativa del hombre con las cosas.

En el ámbito del conocimiento, el realismo consiste en la afirmación de una realidad que existe en sí y que no es, por tanto, simple proyección del sujeto cognoscente. Se trata de actitudes y afirmaciones que son naturales y espontáneas en el espíritu humano.

Con respecto a la famosa poesía de Campoamor “En este mundo traidor nada es verdad o mentira; todo es según el color del cristal con que se mira”, podemos afirmar que, efectivamente, las cosas “se ven” del color del cristal con que se mira”, podemos afirmar que, efectivamente, las cosas “se ven” del color del cristal con que se miran, lo cual no quiere decir que esas cosas “sean” de ese color. Si me cambio de gafas, la veré de otro color. ¿Quiere decirse que la realidad se identifica con el color de las gafas, que no tiene su propio color, independientemente de los cristales con que la mire?

No queremos seguir alargando la lista de argumentos contrarios al constructivismo, que es tanto como decir al relativismo. Simplemente añadir que el constructivismo confunde el qué con el cómo. Una cosa es lo que es la realidad, y otra cómo yo la percibo. La realidad es lo que existe, lo que es en sí, independientemente de mi personal forma de verla. Son tantos y tantos ejemplos que se podrían poner de la existencia objetiva de la realidad, al margen de la existencia personal de unas personas u otras, que no terminaríamos nunca.

Lo que ocurre es que el relativismo es muy cómodo: con él, todos tenemos razón en lo que pensamos, aunque no pensemos lo mismo. En consecuencia, todo lo que me apetece lo hago, pues esa apetencia es un valor para mí, aunque muchas de esas acciones vayan en contra de mi naturaleza y no me den la felicidad, que, en última instancia, es lo que mi ser me pide. ES el hedonismo, la búsqueda del placer a cualquier precio, convertido en un dios al que me esclavizo, pero que no me hace feliz.

Fuente: Educación personalizada: principios, técnicas y recursos. Bernardo Carrasco (Coord.)

Paula Lara Domínguez

Docente y traductora 

paulalaradominguez@gmail.com

(+34) 655301305

laratranslations.webnode.es

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