Los músculos de nuestro cuerpo tienen un cierto grado de tensión en su interior, llamado tono muscular. Si estamos muy nerviosos o si intentamos levantar una carga pesada, el nivel de tensión en el interior de los músculos implicados- el tono muscular- sube. Si estamos relajados o queremos coger del suelo un globo, el tono muscular en el interior de los músculos es bajo. Una tensión muscular habitual elevada da lugar a personas “hipertónicas”, es decir, con una tensión muscular bien diferente de los “hipotónicos”, habitualmente tranquilos y relajados. La mayor parte de las persona son “normotónicas”, de manera que habitualmente su tono muscular tiene un nivel de tensión adecuado, pudiendo oscilar hacia arriba o hacia abajo, en función de las demandas de la actividad o de las tareas que se estén llevando a cabo

El tono muscular nos interesa fundamentalmente por su estrecha relación con otros procesos psicológicos superiores. Por ejemplo, con el control fino de la atención, porque la tensión muscular y el mantenimiento de la atención son poco compatibles. O, por poner otro ejemplo bien diferente, con las relaciones sociales, porque s más probable que un niño hipertónico se implique en actividades de agresividad instrumental (la que no se origina para hacer daño, sino en el curso de actividades que pueden dar lugar a situaciones molestas para otro, como cuando un niño que no puede parar quieto acaba empujando a otros, que terminan enfadándose con él y rechazándolo).

Los niños nacen con un cierto “estilo tónico”, en función de su mayor tendencia a la tensión o a la relajación muscular. Pero el tono muscular es también fruto del contagio y de la estimulación. Del contagio porque una persona muy nerviosa puede tomar en brazos a un bebé tranquilo y acabar excitándolo; o, al contrario, una persona muy relajada puede contribuir a la relajación de un bebé inquieto y tenso al que acuna con frecuencia. De la estimulación, porque cuando se programan actividades que permiten a los niños descargar tensión muscular, así como otras en las que aprenden a estar tranquilos, a relajarse, a respirar hondo, a esperar su turno, se les está facilitando la adquisición de un control sobre su tensión muscular que les será máximamente útil tanto en la escuela como en la calle. Así que cuando hacemos actividades de relajación y respiración con los niños, por ejemplo, estamos al mismo tiempo facilitando que aprendan a controlar su atención y su impulsividad, lo que no son adquisiciones menores de cara a su integración y su rendimiento,

Este tipo de aprendizajes no e refiere a contenidos conceptuales, pero es tanto o más importante, porque si los contenidos tienen que ver con los muebles que ponemos dentro de la construcción, el tono muscular es uno de los materiales con los que se hace el edificio. Adquisiciones de este tipo, por otra parte, son particularmente importantes en el caso de los niños con dificultades, especialmente de las ligadas a la inquietud , la impulsividad y la inatención. Cuando el entorno de las ciudades, los contenidos de los medios de comunicación, el ritmo y volumen de las músicas de moda y el frenesí de algunos dibujos animados, los estilos de vida y de relación, cuando todo esto incita a la hiperactividad y la excitación , reservar espacios para la estimulación de la quietud, el autocontrol y la ausencia de tensión, resulta crucial. La organización de los espacios en el interior del aula, la disponibilidad de materiales y situaciones que, junto a las que permiten descargar tensión, ayudan a controlarla y relajarla, es de la mayor importancia.

Algo parecido de lo que se ha venido diciendo sobre el tono muscular puede afirmarse sobre otros “ladrillos” del edificio de nuestra construcción psicomotora. Por ejemplo, sobre el control respiratorio, también estrechamente relacionada con la atención, o sobre el equilibrio, tan esencial para poder caminar sin tener que prestar atención al cuerpo que camina o para poder sentarse sin tener que buscar apoyos continuos en brazos y manos, por ejemplo, La mayor parte de los niños adquieren un buen control de estas funciones  de manera automática, como consecuencia de su interacción con el medio. Pero los hay que encuentran más dificultades y para ellos la estimulación educativa es pieza clave del proceso de adquisición. Cuando un niño presente dificultades especiales en alguno de estos ámbitos, es mucho lo que se puede hacer con él en el trabajo en grupo, pero deberá en ocasiones complementarse con trabajo individual, a veces especializado.

Fuente: Educación Infantil. Respuesta educativa a la diversidad; Gema Paniagua y Jesús Palacios

Recordad, podéis comprar mis libros en la Casa del Libro o en la editorial Lapizcero http://www.lapizceroediciones.es

http://www.casadellibro.com/libro-el-patito-valiente-edicion-bilingue-espanol-ingles/9788492830992/2347068

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s