Los conceptos de rito, magia, liturgia, sacramento y misterio entrarían, entonces, en el campo del concepto “juego”. Hay que evitar el forzar demasiado la conexión interna del concepto, porque tendríamos, al extender demasiado ese concepto de juego, un mero juego de palabras. Pero creo que no incurrimos en este tropiezo si consideramos la acción sacra como juego. Lo es en cualquier aspecto por la forma, y por la esencia, en cuanto que traspone a los participantes en otro mundo.

Para Platón se daba, sin reserva alguna, esta identidad entre el juego y la acción sacra. No tenía reparo en incluir las cosas sagradas en la categoría de “juego”. “Hay que proceder seriamente en las cosas serias y no al revés- Dios es, por naturaleza, digno de la más santa seriedad. Pero el hombre ha sido hecho para ser un juguete de Dios y esto es lo mejor en él. Por esto tiene que vivir la vida de esta manera, jugando los más bellos juegos, con un sentido contrario al de ahora”. “Consideran la guerra como una cosa seria…, pero en la guerra apenas si se da el juego ni la educación que nosotros consideramos como lo más serio”. También la vida de paz debe llevarla cada uno lo mejor que pueda. ¿Cuál es la manera justa? Hay que vivirla jugando, “jugando ciertos juegos, hay que sacrificar, cantar y danzar para poder congraciarse a los dioses , defenderse de los enemigos y conseguir la victoria“.

En esta identificación platónica del juego y lo sacro, lo sagrado no desmerece porque  se le califique de juego, sino que éste queda exaltado porque su concepto se eleva hasta las regiones más altas del espíritu. Decíamos al principio que el juego existió antes de toda cultura. También, en cierto sentido, se cierne sobre todas ellas o, por lo menos, permanece libre de ellas. El hombre juega, como niño, por gusto y recreo, por debajo del nivel de vida seria. Pero también puede jugar por encima de este nivel: juegos de belleza y juegos sacros.

Desde este punto de vista podemos precisar más la conexión íntima entre culto y juego, De este modo se aclara el fenómeno de la amplia homogeneidad que ofrecen las formas rituales y las lúdicas y mantiene su actualidad la cuestión de en qué grado toda acción sacra corresponde a la esfera del juego.

Fuente: Homo ludens. Johan Huiziga

Paula Lara Domínguez

Docente y traductora 

paulalaradominguez@gmail.com

(+34) 655301305

laratranslations.webnode.es

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