The ugly ducking project

Hoy he realizado una actividad que ha vuelto locas a mis pequeñitas: han escrito su propio cuento a partir de una película sobre la historia del patito feo. Ellas han hecho su portada y sus dibujos según la escena que más les gustó. Después de dibujar y colorear han escrito la frase en inglés que resumía la escena que les había llamado la atención. Es muy divertido ver cómo sale su personalidad a relucir, si te fijas un poco, y las sorpresas que te dan estos enanillos geniales.

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Esta es la portada, firmada por todos los presentes a clase, y por iniciativa de las propias peques lo van a firrmar el próximo día los que no estuvieron.

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“Los patitos están naciendo”. Pienso yo que la lluvia viene de que en ese momento cayó una pequeña lluvia de verano.

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Éste lo ha dibujado la pequeñita de la Happy class. Me dijo muy seria que ya tenía dibujada  a la señora y al patito y que ahora dibujaría los detalles. Fijaos cómo es de meticulosa.

Para ello podéis escoger cualquier cuento clásico de los que hay  cientos en youtube o lo podéis adaptar y leerselo vossotras mismas o incluso hacer teatro de marionetas. Luego pedidles que os dibujen una escena y escriban una frase. Que hagan la portada y la firmen y finalemte encuadernais el trabajo y lo fotocopiáis y tenéis un proyecto precioso.

Bueno, esta maestrilla de corazón, se despide de vosotros.

Paula Lara Domínguez

Docente y traductora 

paulalaradominguez@gmail.com

(+34) 655301305

 

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Who’s present here today?

Los niños siempre muestran una necesidad enorme de conectar contigo y con sus compañeros a través del juego. Quieren comunicarse para entender el mundo, y precisan de estabilidad. De hecho, a alguno he tenido que asegurarle que no me iba a mover del aula, lo que me ha dado mucha ternura, porque parecía tener la fantasía de que incluso dormía allí. Es por ello que aprovecho una actividad que se denomina “Asamblea” que me parece ideal para que los más pequeñitos empiecen a soltarse a decir sus primeras frases en inglés.

En la Happy Class de la academia seguimos siempre esta estructura, salvo que haya algo excepcional (Navidad, Semana Santa, etc.), en cuyo caso dedicamos el día o la semana a comentar la fecha

  1. Hello Song. Entramos en la clase con ritmo y bailando alrededor de las mesas, y así no solo practican canciones en inglés, sino que les canso y les quito un poquito de energía para lo que les voy a pedir.
  2. Who is here today? Who is missing?  Para pasar lista utilizamos la que han hecho las propias niñas. Hemos compartido un momento especial preparado la lista juntas, y siempre intento que comentemos si saben por qué ha faltado alguien para que se sientan grupo, y  de hecho han dejado & clase diciendo “Happy Class, hurra” chocando manos incluyendo a la profe, con lo que creo que lo voy consiguiendo.

 

Lista de alumnos
La lista de la Happy Class3.

 

3. Who’s going to help me today? El encargado es quien hace conmigo la siguiente actividad.

4. What’s the date? Como todavía son pequeñitos escribo la fecha en inglés para que la copie debajo el ayudante. Y cantamos la canción de los días de la semana, que también les gusta porque lleva una pequeña coreografía con las manos.

5. How are you today? Comentamos si están “fine”, “tired”, etc. y por qué con un poco de ayuda de la profe con el vocabulario nuevo.

6. What’s the weather like today? Comentamos si hace sol, llueve etc.

Y bueno, luego pasamos a hacer unos 10 ó 15 minutos de ejercicio del book o del workbook, porque a los padres les gusta ver por escrito lo que van logrando los peques. Terminamos con un juego, como el veo, veo en inglés y ya cantamos la canción del “Goodbye”. Como veis, aprendemos un montón todos los días y somos cañeros pero lo pasamos de cine a la vez. Con deciros que a veces terminamos bailando Grease y todo.

Como os he comentado esta sería una clase habitual, pero a veces cambiamos el orden o resulta que tenemos que hablar de algo especial. Lo realmente importante es aprovechar esa necesidad de conectar propia de los pequeños de forma que consigamos grandes cosas.

 

Paula Lara Domínguez

Docente y traductora 

paulalaradominguez@gmail.com

(+34) 655301305

Los cuentos de la mantita

Siempre, desde que me reconozco, he sentido que los cuentos me eran importantes, necesarios, imprescindibles. Que me enseñaban, me entretenían, me acompañaban, me arrullaban. Que me llegaban muy dulces al oído, me hacían llorar y reír, me asustaban, me invitaban a soñar… yo solía copiarme las cosas que pasaban en las historias para jugar mejor, con más enjundia, con mejor argumento. Y recuerdo que, a veces, me bastaba con evocar un cuento para desatarme las alegrías o las tristezas , para imaginarme otra, para casi volar.

Después he sabido que, en otros tiempos, los médicos hindúes y también los de otros pueblos, “recetaban” a sus enfermos fábulas, versos, historias o aforismos para recuperar la salud, la alegría y la confianza en sí mismos. Porque el mensaje de los cuentos no es otro que “anímate”, “las dificultades se pueden superar”, “no importa que seas débil o inexperto, si te esfuerzas y perseveras, lograrás tus deseos”, “si eres buena persona conseguirás tener lo que sueñas”, “si luchas encontrarás una senda a tu medida”.

Y es que aprender de otras gentes, de otros lugares, de otras vidas es precisamente lo mejor que nos ofrecen los cuentos. Aprender del universo externo y del interno (ese piso de abajo emocional que nos conmueve). Aprender de unos y de otros. Aprender de todo y de uno mismo. Aprender a vivir.

Ítalo Calvino decía que los cuentos “son tomados en su conjunto, con su siempre reiterada y siempre diversa casuística de acontecimientos humanos, una explicación general de la vida, nacida en tiempos remotos y conservada en la lenta rumia de las conciencias campesinas hasta llegar a nosotros; son un catálogo de los destinos que pueden padecer un hombre y una mujer, sobre todo porque hacerse con un destino es precisamente parte de la vida: la juventud, desde el nacimiento que a menudo trae consigo un augurio o una condena, al alejamiento de la casa, a las pruebas para llegar a la edad adulta y la madurez para confirmarse como ser humano”. (Ítalo Calvino)

La protagonista del cuento Estrellita de oro es una muchacha bonita y tranquila, a la que maltratan su madrastra e hija. Un día la envían al campo con un imposible encargo llamado a fracasar y por el camino se tropieza con una viejecita comprensiva y generosa con las buenas personas, que le regala las tres “gracias” : “que cuando rías, caigan perlas. Que cuando te peines caigan rosas. Y que cuando te metas la mano en el bolsillo, encuentres siempre dinero”.

A medida que he ido pensando en el cuento se me ha ido llenando cada vez más de connotaciones. Así que ahora las perlas a mí me significan pensamientos genuinos, originales, autónomos, libres. A las rosas las entiendo como afectos, sensibilidad, escucha, compañía; algo así como la alegría que da el tener claro lo que se quiere, ser capaz de perseguir los propios deseos. El dinero lo traduzco como la riqueza que aporta la curiosidad puesta en juego, la continua búsqueda, la experiencia acumulada; en una palabra, la actitud abierta y activa ante el trabajar, el aprender, el “arreglárselas” para vivir.

¡Para mí quiero esos dones!  Y los quiero… También para mi familia, mis compañeros, mis amigos, mis alumnos. Tres “gracias” que nos llevarían de la mano de las historias, que actúan como hermanos mayores, como ejemplos, como posibilidades…, hasta la realidad, la salud y el inestable equilibrio que supone vivir.

Los cuentos, memoria colectiva.  Los cuentos,  “catálogo de comportamientos”, como decía Ítalo Calvino.  Los cuentos, el placer y la necesidad de aprender a ser gente entre la gente, y a ser uno mismo y diferente entre todos los supuestos iguales.

Fuente: Mi escuela huele a naranja. Mari Carmen Díez Navarro

Paula Lara Domínguez

Docente y traductora 

paulalaradominguez@gmail.com

(+34) 655301305

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